Chapter 5 - LA VOZ DETRÁS DE LA LLAMADADaniel envió el archivo cifrado.

Ethan y Emily lo vieron juntos.
La imagen era clara.
Margaret siguiendo a Emily.
El empujón.
La caída.
La amenaza.
Todo.
Pero lo importante estaba treinta segundos antes.
Margaret detenida en el corredor.
Teléfono en la mano.
Una voz distorsionada en el altavoz.
—Hazlo hoy. Antes de que Ethan descubra el testamento.
Margaret respondió:
—No quiero un escándalo.
La voz:
—Entonces haz que parezca un accidente.
Emily sintió náuseas.
—¿Quién es?
Daniel intentó limpiar el audio.
Necesitaba tiempo.
Mientras tanto, la policía emitió una orden para localizar a Margaret.
Mercer también fue interrogado.
Negó todo.
Dijo que la grabación de Richard estaba sacada de contexto.
—Yo estaba preparando medicación.
—¿Durante cuatro minutos?
—Estábamos evaluando la situación.
Pero los investigadores ya habían solicitado la autopsia y los antiguos registros.
El cuerpo de Richard había sido cremado.
Convenientemente.
Sin embargo, existían muestras de sangre almacenadas.
Ethan recibió otra sorpresa.
El testamento que Hugo Palmer le mostró no era la última versión.
Había una modificación posterior.
—¿Qué cambia? —preguntó.
Hugo sacó una copia.
—Si el primer hijo de Ethan muere antes de nacer o antes de cumplir un año, el cincuenta y dos por ciento pasa temporalmente a un administrador designado.
Emily sintió frío.
—¿Quién?
Hugo leyó.
—Margaret Harrison.
Ethan golpeó la mesa.
—Ahí está.
Pero Hugo negó.
—No tan rápido.
—¿Qué?
—Richard no redactó esta versión.
—Tiene su firma.
—Es falsa.
Silencio.
—¿Quién la registró?
—Alan Mercer aparece como testigo.
La red se cerraba.
Margaret.
Mercer.
Y la voz desconocida.
Daniel Cross llamó esa noche.
Había conseguido aislar parte del audio.
—Creo que puedo identificarlo.
—¿Quién?
—No puedo afirmarlo al cien por ciento.
—Dime.
Daniel envió una comparación.
Primero, la voz del video.
Después, una grabación pública de una reunión empresarial.
El tono era más grave, pero el patrón coincidía.
Emily reconoció la voz antes que Ethan.
—No.
Ethan miró la pantalla.
El nombre del archivo era:
Jonathan Harrison.
El hermano menor de Ethan.
Jonathan vivía en Londres desde hacía tres años. Siempre había mantenido distancia de la familia.
Ethan se puso de pie.
—Mi hermano.
Emily negó.
—No sabemos si es él.
—Suena exactamente igual.
Ethan llamó.
Jonathan contestó después de varios tonos.
—Ethan.
—¿Dónde estás?
—Londres.
—Mándame tu ubicación.
Silencio.
—¿Qué pasa?
—Mándamela.
Jonathan suspiró.
—Estoy en Nueva York.
Ethan sintió un golpe.
—¿Desde cuándo?
—Tres días.
—¿Por qué no me dijiste?
—Porque no vine a verte.
Ethan bajó la voz.
—¿Viniste a ver a mamá?
Jonathan guardó silencio.
—Respóndeme.
—Sí.
Emily sintió que el aire cambiaba.
Ethan continuó.
—¿La llamaste antes de que empujara a Emily?
—¿Qué?
—Contesta.
Jonathan parecía sinceramente sorprendido.
—¿Mamá empujó a Emily?
Ethan no supo qué pensar.
—Hay un audio.
—Ethan, escúchame.
—¿Le dijiste que lo hiciera?
—No.
—Entonces ¿qué haces en Nueva York?
Jonathan respiró.
—Porque mamá me llamó hace una semana diciendo que papá había dejado otro testamento.
Ethan se quedó inmóvil.
—¿Otro?
—Uno que tú nunca viste.
—¿Qué dice?
Jonathan bajó la voz.
—Que ninguno de nosotros es el verdadero heredero de Harrison Biotech.
Ethan sintió que el suelo desaparecía.
—¿Entonces quién?
Hubo silencio.
Después Jonathan respondió:
—Tu hijo.
No el futuro hijo en general.
Ese bebé.
Emily llevó una mano a su vientre.
Ethan apenas pudo hablar.
—Eso no tiene sentido.
Jonathan continuó:
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—Papá sabía quién era Emily antes de que tú la conocieras.
Y dejó escrito su nombre seis meses antes de morir.
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