Chapter 3 - EL TESTAMENTO DEL NIÑOEthan llegó al hospital sin recordar el trayecto.

Cuando entró en la habitación, dos enfermeras rodeaban a Emily. El monitor fetal emitía sonidos regulares, pero ella estaba pálida y aterrada.
—¿Qué pasó?
La doctora se giró.
—Pequeño sangrado. Por ahora el bebé sigue estable, pero vamos a mantenerla internada.
Ethan se acercó.
Emily agarró su mano.
—Pensé que lo perdíamos.
—No.
Él besó su frente.
—No va a pasar.
Pero su voz ya no tenía la seguridad de antes.
Emily lo notó.
—¿Qué encontraste?
Ethan dudó.
No quería contarle lo de la fotografía.
No en ese momento.
Pero Emily llevaba meses soportando secretos ajenos.
—Mi madre dejó una nota.
Le explicó.
La expresión de Emily cambió.
—¿Tu padre dejó instrucciones sobre nuestro bebé?
—Eso dice ella.
—¿Tu padre murió hace seis años.
—Sí.
—Nosotros ni siquiera estábamos casados.
—Lo sé.
Emily lo miró.
—Entonces Margaret quiere que creas que todo esto empezó antes de mí.
Ethan se quedó en silencio.
La frase era inquietante.
Al día siguiente llamó al abogado que había administrado el testamento de su padre.
Hugo Palmer, setenta años, retirado.
Aceptó verlos en su casa.
Ethan fue con Daniel Cross.
—Recuerdo el fideicomiso —dijo Hugo—. Richard estaba preocupado por algo.
—¿Qué?
El anciano miró por la ventana.
—La sucesión.
—Yo era su único hijo.
—Legalmente, sí.
Ethan frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
Hugo abrió un archivador viejo.
—Su padre modificó el testamento poco antes de morir. Creó una cláusula especial para el primer hijo biológico suyo.
Ethan sintió un nudo.
—Mi hijo.
—Sí.
—¿Qué recibe?
Hugo respiró profundamente.
—Una participación mayoritaria en Harrison Biotech al cumplir veinticinco años.
Ethan quedó inmóvil.
—¿Mayoritaria?
—Cincuenta y dos por ciento.
Daniel silbó muy bajo.
Harrison Biotech valía cientos de millones.
Actualmente Margaret controlaba gran parte del consejo.
—Entonces cuando nazca mi hijo…
—La estructura futura de poder queda definida.
Ethan entendió.
Margaret perdería el control final.
—¿Por qué papá haría eso?
Hugo tardó demasiado.
—Porque desconfiaba de Margaret.
—¿Desde cuándo?
—Desde el último año de su vida.
Ethan se inclinó.
—¿Por qué?
El abogado abrió otro documento.
—Descubrió movimientos financieros extraños.
—¿De mi madre?
—De Crownwell Holdings.
Ethan sintió frío.
La misma empresa del servidor.
Hugo siguió:
—Richard sospechaba que alguien estaba sacando dinero de la compañía.
—¿Margaret?
—Nunca pudo demostrarlo.
—¿Y Alan Mercer?
Hugo levantó la mirada.
—¿El médico?
Ethan mostró la fotografía.
El anciano palideció.
—¿Dónde consiguió esto?
—Mi madre la dejó.
—Guárdela.
—¿Por qué?
Hugo se puso de pie y cerró las cortinas.
—Porque Richard creía que Mercer estaba ayudando a alguien a falsificar informes médicos.
Ethan sintió un golpe en el pecho.
—¿Qué informes?
—Los de su padre.
Silencio.
—Mi padre murió de un aneurisma.
Hugo no respondió.
—¿Verdad?
El anciano bajó la mirada.
—Eso dice el certificado.
Ethan se quedó sin aire.
Mientras tanto, en el hospital, Emily recibió una visita inesperada.
Una enfermera entró.
—Señora Harrison, hay una mujer que dice ser amiga de su familia.
Emily frunció el ceño.
—¿Quién?
La mujer apareció detrás.
Era Grace Wilton, antigua ama de llaves de la mansión, despedida tres años atrás.
Emily apenas la conocía.
Grace cerró la puerta.
—Necesito hablar rápido.
—¿Sobre Margaret?
La mujer asintió.
—Yo vi algo la noche que murió Richard.
Emily se incorporó.
—¿Qué?
Grace sacó una pequeña memoria USB.
—No podía quedármela más tiempo.
—¿Qué contiene?
—Una copia de una cámara que Margaret nunca supo que existía.
Emily sintió que el pulso se aceleraba.
—¿De la muerte de Richard?
—Sí.
Grace le entregó la memoria.
—Pero no se la dé a Ethan todavía.
Emily la miró con incredulidad.
—¿Por qué?
Grace se acercó más.
—Porque si Margaret descubre que la tiene, no volverá a fallar.
Emily apretó la memoria en la mano.
—¿Dónde está Margaret?
Grace negó.
—No lo sé.
Después miró hacia la puerta.
—Pero hay otra cosa.
—¿Qué?
Grace tragó saliva.
—El doctor Mercer está aquí.
—¿En el hospital?
—Entró hace diez minutos.
Emily sintió frío.
—¿Por qué?
Grace respondió con la voz quebrada:
May you like
—Porque todavía figura como médico autorizado de la familia Harrison.
Y acaba de pedir acceso a su historial obstétrico completo.
Related Stories