Chapter 6 - EL CONTABLE DE JONATHANSamuel Pierce llegó al conservatorio poco después de las diez de la noche.

Setenta y dos años, hombros encorvados, traje gris antiguo y una memoria que parecía mucho más firme que su cuerpo. Había trabajado para Jonathan Lowell durante treinta años.
Cuando vio a Vivienne, su expresión no fue de sorpresa.
Fue de tristeza.
—Así que al final ocurrió.
Alexander frunció el ceño.
—¿Qué tenía que ocurrir?
Samuel miró a Vivienne.
—Que usaras a Scarlett para pelear una guerra con Sofia.
Vivienne endureció el rostro.
—No tienes derecho.
—Tu padre me pidió que lo impidiera si alguna vez llegábamos a esto.
La sala de reuniones estaba ocupada por Alexander, Vivienne, Mara, Daniel, Samuel y Peter Walsh, abogado actual de la Fundación Sofia Bennett.
Elise y Scarlett permanecían en otra sala con una psicóloga infantil recomendada por el conservatorio, acompañadas por una asistente de Mara.
Alexander puso los documentos sobre la mesa.
—Quiero entender por qué esta función importaba tanto.
Samuel respiró hondo.
—Porque esta noche iba a grabarse la última pieza del archivo de sucesión artística de Sofia.
Mara frunció el ceño.
—¿Archivo?
Peter Walsh asintió lentamente.
—Existe una cláusula en la fundación. Nunca se hizo pública porque no debía afectar la selección artística.
Alexander lo miró.
—Explícala.
El abogado abrió una carpeta.
—Sofia dejó establecido que, cuando Elise alcanzara una edad mínima y decidiera voluntariamente presentarse por primera vez en un solo público dentro del conservatorio, se cerraría la fase inicial del fideicomiso artístico.
Vivienne apretó los dedos.
Alexander comprendió.
—¿Y qué ocurría después?
Peter continuó:
—Se liberaba un archivo sellado con decisiones sobre propiedad intelectual, derechos del nombre Sofia Bennett, parte de las acciones de la fundación y varias cartas personales.
Mara miró a Vivienne.
—Por eso querías que Elise no bailara.
Vivienne no respondió.
Samuel intervino.
—No exactamente.
Todos se volvieron.
—Vivienne sabía que algo se liberaba después del primer solo público de Elise. Pero no sabía qué.
Alexander miró a la mujer rubia.
—¿Entonces tenías miedo de un archivo cuyo contenido desconocías?
Vivienne soltó una risa amarga.
—Conocía suficiente.
Samuel continuó:
—Jonathan le había dicho que Sofia había descubierto el origen real de ciertas acciones de la familia. Vivienne creyó que el archivo podía dejarla fuera definitivamente.
Alexander sintió que la historia se movía hacia algo financiero.
—¿Acciones de qué?
Samuel abrió su maletín.
Sacó documentos antiguos.
—Del estudio original que luego se convirtió en este conservatorio. Jonathan compró el edificio con dinero de la madre de Sofia.
Vivienne se tensó.
—Eso no es cierto.
Samuel la miró.
—Lo es.
—Mi padre siempre dijo que—
—Tu padre mintió.
El silencio fue brutal.
Samuel explicó:
La madre de Sofia, Catherine Lowell, provenía de una familia propietaria de varios edificios comerciales. Ella aportó el dinero inicial para comprar el antiguo estudio de danza. Jonathan figuró como administrador porque Catherine estaba enferma.
Después nació Sofia.
Años más tarde, Jonathan tuvo una relación extramatrimonial.
De ahí nació Vivienne.
Cuando Catherine murió, Jonathan empezó a tratar el estudio como propiedad personal.
—Pero legalmente —dijo Samuel—, la mayor parte pertenecía al patrimonio de Catherine y, por sucesión, a Sofia.
Vivienne quedó pálida.
—Entonces yo nunca…
Samuel negó.
—Tú no heredabas esa parte.
La respiración de Vivienne se volvió irregular.
Alexander empezó a entender el resentimiento.
Vivienne había crecido pensando que Sofia había recibido algo que su padre debía haber dividido.
Pero no era así.
Aquello provenía de la madre de Sofia.
—¿Y Scarlett? —preguntó Mara.
Samuel miró a Vivienne.
—No tenía relación patrimonial con ese edificio.
La mujer cerró los ojos.
Peter añadió:
—Sin embargo, Sofia creó voluntariamente una beca equivalente para Scarlett. No porque estuviera obligada, sino porque sabía que la niña no debía pagar las decisiones de los adultos.
Vivienne abrió los ojos.
—¿Qué?
Samuel asintió.
—Sofia dejó dinero para la educación artística de tu hija.
Por primera vez, Vivienne pareció verdaderamente sorprendida.
—No.
—Sí.
—¿Por qué no me lo dijeron?
Peter respondió:
—Porque se activaba al abrir el archivo de sucesión.
Vivienne miró la mesa.
Toda la lógica de su sabotaje acababa de volverse todavía más absurda.
Al intentar impedir que Elise bailara, estaba retrasando también aquello que Sofia había dejado para Scarlett.
Alexander la observó.
—Querías robarle a mi hija una función para darle algo a Scarlett que Sofia ya le había dado sin quitarle nada a nadie.
Vivienne no respondió.
Pero Samuel aún no había terminado.
Sacó una última hoja.
—Hay otro motivo por el que Jonathan temía el archivo.
Alexander frunció el ceño.
—¿Cuál?
Samuel dejó el documento frente a él.
Era una declaración firmada por Jonathan meses antes de morir.
Y en la primera línea se leía:
“Reconozco que Vivienne Hale no fue excluida por Sofia. Fui yo quien la mantuvo oculta y posteriormente falsifiqué documentos para hacerle creer que su hermana había rechazado compartir la propiedad.”
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Vivienne quedó completamente inmóvil.
Su enemigo de toda la vida acababa de cambiar de rostro.
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