Chapter 5 - EL HERMANO DE MARA.Colin Hayes fue localizado al día siguiente.

Director regional de Greenfield Development.
Cuarenta años.
Traje impecable.
Historial aparentemente limpio.
Cuando la policía comenzó a revisar las comunicaciones antiguas de Mara, aparecieron decenas de llamadas entre ambos durante el periodo previo a la muerte de Laura.
Una en particular se repitió once veces.
El día del accidente.
Daniel participó en la entrevista junto con el detective Marcus Reed.
—¿Conocía a Laura Whitmore? —preguntó Marcus.
Colin se recostó en la silla.
—Negocios.
—¿Intentó comprarle tierras?
—Sí.
—¿Se negó?
—Sí.
—¿La amenazó?
—No.
Marcus puso un correo sobre la mesa.
“Si no firma esta semana, tendremos que buscar otra forma de obtener el acceso.”
Colin lo leyó.
—Lenguaje comercial.
Daniel soltó una risa fría.
—Mi esposa murió tres días después.
Colin lo miró.
—Lo siento.
—No pareces.
Marcus continuó.
—Su hermana afirma que usted la puso en contacto con Laura.
Colin tensó la mandíbula.
—Mara estaba ayudando a negociar.
—¿Y después se casó con el viudo?
Por primera vez, Colin no tuvo respuesta rápida.
Daniel sintió náusea.
—¿Fue parte del plan?
—No.
—¿Se acercó a mí por la tierra?
—Pregúnteselo a ella.
—Te lo pregunto a ti.
Colin guardó silencio.
Marcus puso otra evidencia.
Un mensaje de Mara a Colin fechado dos meses después de la muerte de Laura:
“Daniel confía en mí. Ethan todavía habla demasiado de su madre. Necesito tiempo.”
Daniel cerró los ojos.
Aquello dolió de una manera distinta.
Cada momento amable de Mara podía haber sido estrategia.
Cada cena.
Cada abrazo.
Cada noche en que le dijo que entendía su duelo.
Todo podía ser mentira.
Marcus siguió:
—¿Tiempo para qué?
Colin negó.
—No sé.
—¿Para conseguir control sobre Daniel?
—No.
—¿Sobre Ethan?
Silencio.
Daniel levantó la cabeza.
—¿Qué querían de mi hijo?
Colin lo miró.
—Nada.
Daniel se puso de pie.
—Mientes.
Marcus pidió calma.
Entonces el abogado de Colin intervino y terminó la entrevista.
Pero antes de que se lo llevaran, Colin se volvió hacia Daniel.
—Pregúntale a tu hijo qué le hacía memorizar Mara.
Daniel quedó inmóvil.
—¿Qué?
Colin sonrió apenas.
No con crueldad.
Con miedo.
—Si es tan listo como Laura, todavía lo recordará.
Daniel regresó inmediatamente con Ethan.
El niño estaba dibujando en una mesa del salón.
—Ethan.
El pequeño levantó la mirada.
—¿Sí?
Daniel se sentó frente a él.
—¿Mara te hacía memorizar cosas?
Ethan dejó el lápiz.
No respondió.
Daniel esperó.
—No estás en problemas.
El niño empezó a jugar nerviosamente con sus dedos.
—Frases.
—¿Qué frases?
Ethan tragó saliva.
—Que mamá quería vender la tierra.
Daniel sintió un escalofrío.
—¿Qué más?
—Que mamá estaba triste. Que no conducía bien. Que dijo que quería irse.
Daniel se quedó sin aire.
No solo estaban intentando obtener la tierra.
Estaban preparando un relato.
Un relato sobre Laura.
Sobre su muerte.
—¿Por qué te hacía repetirlo?
Ethan empezó a llorar.
—Dijo que un día vendrían hombres a preguntarme y que tenía que decirlo bien.
Daniel se levantó lentamente.
La muerte de Laura había sido declarada accidente.
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Pero ahora comprendía algo aterrador.
Alguien había estado preparando a un niño como testigo.
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