lucky

Chapter 4 - LA ÚLTIMA SEMANA DE SARAHDaniel pasó el resto de la mañana buscando recuerdos que durante años había preferido no tocar.

Sarah murió en una carretera secundaria cerca del lago Ashford. Conducía sola. El informe habló de exceso de velocidad, lluvia y una curva mal tomada.

Daniel nunca entendió por qué estaba allí.

Sarah le había dicho esa tarde que iba a reunirse con una amiga.

Ahora Rebecca le mostró otra cosa.

Una copia de la agenda de Arthur.

En el día del accidente aparecía una anotación:

7:00 p. m. — Sarah Bennett / asunto Emma / biblioteca del lago.

—¿Iba a ver a Arthur? —preguntó Daniel.

Rebecca asintió.

—Ella me llamó esa mañana. Estaba asustada.

Daniel sintió rabia.

—¿Y nunca me lo dijiste?

—Sarah me pidió que no lo hiciera todavía. Creía que alguien controlaba tus llamadas y tus correos.

—¿Mi madre?

Rebecca no respondió directamente.

—Sarah había descubierto que el resultado de ADN que Eleanor enseñaba no podía ser auténtico. También sospechaba que tu madre había conseguido acceso al fideicomiso de Arthur antes de tiempo.

Daniel se levantó y caminó hacia la ventana.

—¿Qué pasó esa noche?

—Sarah nunca llegó a la biblioteca.

—Murió antes.

—Sí.

Daniel cerró los ojos.

No quería convertir un accidente en asesinato solo porque la historia ahora estaba llena de mentiras. Necesitaba hechos.

Rebecca parecía pensar lo mismo.

—No sabemos que su muerte fuera provocada. No debemos inventarlo.

Daniel asintió.

—Pero sabemos que tenía algo importante.

Rebecca sacó una hoja.

—El policía que recogió sus pertenencias registró un teléfono, cartera, bolso y una memoria USB.

Daniel giró.

—Nunca recibí una memoria.

—Porque alguien la retiró antes de que las pertenencias fueran entregadas.

—¿Quién?

La firma del formulario era ilegible en la fotocopia.

Solo figuraba:

Representante familiar autorizado.

Daniel sintió náuseas.

Regresaron a la mansión al mediodía.

Eleanor los esperaba en la biblioteca.

Ya no parecía la mujer imperturbable de la fiesta. Seguía perfectamente vestida, pero había perdido la serenidad de quien controla todos los hechos.

—Estás desenterrando cosas que Sarah misma habría querido dejar atrás —dijo.

Daniel dejó los documentos sobre la mesa.

—No uses su nombre para protegerte.

—Era una muchacha asustada.

—Era la madre de mi hija.

—Y una mujer que no entendía este mundo.

Daniel soltó una risa corta.

—Eso es lo que siempre odiaste de ella. Que no necesitaba entender tu mundo para ver qué estaba mal.

Eleanor apretó los labios.

—No la maté, si eso estás pensando.

La frase fue demasiado rápida.

Daniel quedó quieto.

—No dije que lo hicieras.

Por primera vez, Eleanor pareció darse cuenta de su error.

Harold bajó lentamente la mirada.

Rebecca guardó silencio.

Daniel se acercó.

—¿Por qué mencionaste matarla?

—Porque sé hacia dónde estás llevando esto.

—No. Sabes hacia dónde te lleva la culpa.

Eleanor endureció la expresión.

—El accidente fue un accidente.

—¿Estuviste con Sarah ese día?

Silencio.

—¿Mamá?

Eleanor respiró con fuerza.

—Sí.

Daniel sintió el pecho apretarse.

—¿Dónde?

—Aquí.

—¿Para qué?

—Para pedirle que dejara de usar a Emma como entrada a nuestra familia.

La brutalidad de esa frase dejó a todos inmóviles.

—Emma tenía once meses —dijo Daniel.

Eleanor no respondió.

—¿Qué hiciste?

—Le ofrecí dinero.

Daniel cerró los ojos un segundo.

—¿Aceptó?

—No.

—¿La amenazaste?

Eleanor miró hacia la ventana.

Aquello bastó.

Daniel dio otro paso.

—¿La amenazaste con quitarle a Emma?

La mujer finalmente respondió:

—Le dije que podía demostrar que tú no eras el padre y que, si insistía en acercarse al patrimonio, haríamos que la custodia se volviera muy difícil.

Daniel sintió un odio tan frío que dejó de doler.

—Y esa misma noche murió.

—Yo no conduje su coche.

—Pero la mandaste aterrada a una reunión con Arthur.

Eleanor se puso de pie.

—Quería salvar a esta familia.

—No —respondió Daniel—. Querías decidir quién tenía derecho a existir dentro de ella.

Un ruido suave llegó desde la puerta.

Emma estaba allí.

Nadie la había visto acercarse.

Tenía lágrimas en los ojos.

—¿Grandma quería quitarme de Mommy?

Eleanor perdió el color del rostro.

Daniel fue hacia su hija.

Emma retrocedió antes de que él pudiera llegar.

—¿Por eso Mommy murió?

—No sabemos eso —respondió Daniel rápidamente—. No sabemos qué causó el accidente.

Emma miró a Eleanor.

—Pero tú eras mala con ella.

La anciana intentó hablar.

La niña levantó una mano.

—No quiero escucharte.

Y salió corriendo.

Daniel fue tras ella.

Pero antes de abandonar la biblioteca, Rebecca lo llamó.

—Daniel.

Él se giró.

La abogada sostenía una fotografía encontrada entre los documentos de Arthur.

Mostraba a Sarah el día antes de morir.

May you like

Junto a ella estaba un hombre que ninguno esperaba.

Thomas Vale, actual director financiero de Ashford Holdings y el hombre que había administrado durante siete años las acciones retenidas de Emma.

Related Stories

Other posts