Chapter 6 - EL NIÑO QUE HEREDABA DEMASIADOLa nota estaba escrita a mano.

“Si quieres que Oliver vuelva, no entregues el testamento.”
Sarah dejó de llorar cuando la leyó.
Eso asustó más a Ethan.
Su rostro quedó vacío.
—Lo sabía —susurró.
—¿Qué?
—Sabía que un día usaría a Oliver.
Ethan tomó su teléfono.
—La vamos a encontrar.
—¿Y si le hace daño?
—No dejaré que ocurra.
Sarah lo miró con dolor.
—Eso no es una promesa que puedas controlar.
Ethan sostuvo su mirada.
—No. Pero sí puedo prometer que esta vez no voy a proteger a ningún Blackwood antes que a ustedes.
La policía fue alertada.
Las carreteras cercanas quedaron bajo búsqueda.
Las cámaras de tráfico comenzaron a rastrear el coche robado.
Gerald entregó los documentos.
Victoria había cruzado definitivamente la línea.
Ya no podía presentarlo como un conflicto doméstico.
Ahora había secuestrado a un niño.
Arthur Blackwood fue localizado en su residencia privada esa misma noche.
Ethan llegó con la detective principal, Maya Torres.
Arthur era un hombre de setenta y dos años, delgado, elegante y enfermo, pero su mirada seguía teniendo el mismo tipo de poder que había intimidado a toda la familia durante décadas.
—No sé dónde está Victoria —dijo.
Ethan lanzó la nota sobre la mesa.
—Ella trabaja para ti.
Arthur sonrió apenas.
—Victoria trabaja para sí misma.
—Tú compraste a Gerald.
—Hace años.
—Ocultaste a Lucas.
—Protegí la estructura.
Ethan sintió asco.
—¿La estructura?
Arthur miró por la ventana.
—Tu padre era débil. Se enamoraba de causas, personas, culpas. Si reconocía a Lucas, habría dividido el consejo. Yo impedí una guerra familiar.
—Creaste una.
Arthur alzó una ceja.
—La familia siguió funcionando.
—Lucas murió.
Por primera vez, Arthur no respondió de inmediato.
Ethan lo vio.
—¿Sabías que Victoria iba a reunirse con él esa noche?
Arthur cerró los labios.
—Sí.
—¿Le ordenaste detenerlo?
Silencio.
—Arthur.
—Le dije que recuperara los documentos.
—¿Cómo?
—No pregunté.
Maya intervino.
—Eso puede constituir conspiración si sabía que se utilizaría violencia.
Arthur la miró con desprecio.
—No sabía nada de violencia.
Ethan dio un paso.
—¿Y cuando Lucas murió?
Arthur no respondió.
—¿Pagaste para que lo trataran como accidente?
La mirada del anciano cambió.
Eso fue suficiente.
Maya ya estaba tomando nota.
Arthur comprendió que el control se deshacía.
—Victoria se asustó —dijo al fin.
Ethan quedó inmóvil.
—¿De qué?
Arthur respiró hondo.
—Lucas llegó furioso. Ella intentó quitarle una carpeta. Discutieron junto a su coche. Él se marchó. Victoria lo siguió.
Sarah, que esperaba fuera, no podía oír.
—¿Y luego?
—Ella me llamó cuarenta minutos después.
Ethan sintió el corazón golpear.
—¿Qué dijo?
Arthur cerró los ojos.
—Que Lucas había chocado.
—¿Y?
—Que ella estaba detrás cuando ocurrió.
Ethan apretó los puños.
—¿Lo empujó fuera de la carretera?
Arthur negó.
—Dijo que no.
—¿Le creíste?
No hubo respuesta.
El teléfono de Maya vibró.
Miró la pantalla.
—Encontramos el coche.
Ethan se giró.
—¿Dónde?
—Abandonado cerca de la antigua propiedad Bellwood.
Arthur palideció.
Ethan lo vio.
—¿Qué hay en Bellwood?
El anciano negó demasiado rápido.
—Nada.
Ethan avanzó.
—¿Qué hay allí?
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Arthur tragó saliva.
—La casa donde nació Lucas.
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