Chapter 4 - MEGAN ROYCEClaire pidió ver a Megan.

Al principio, la otra mujer se negó.
Después aceptó al saber que sus bebés habían sido intercambiados.
Megan Royce estaba sentada en una habitación diferente, aún débil después del parto. Cabello castaño oscuro, rostro hinchado de llorar, una bata azul del hospital y una expresión de puro miedo.
Claire entró acompañada por Rebecca.
Durante varios segundos ninguna habló.
Megan fue la primera.
—Lo siento.
Claire sintió que algo dentro de ella ardía.
—¿Por qué?
Megan bajó la mirada.
—Porque conozco a Ethan.
La habitación quedó quieta.
—¿Desde cuándo?
—Dos años.
Claire cerró los ojos.
Dos años.
No una noche.
No una traición aislada.
Dos años.
—¿Tu hija es suya?
Megan empezó a llorar.
—Sí.
La respuesta fue casi silenciosa.
Claire se agarró al respaldo de una silla.
Rebecca dio un paso por si necesitaba apoyo.
—¿Él sabía que estabas embarazada?
Megan asintió.
—Sí.
—¿Y sabía cuándo ibas a dar a luz?
—Sí.
—¿Entraste a este hospital porque él te lo pidió?
Megan negó de inmediato.
—No. Yo ya tenía a mi obstetra aquí. Él se enteró de que las fechas coincidían con las tuyas y empezó a actuar raro hace semanas.
Claire sintió que la historia se volvía más monstruosa.
—¿Qué te dijo?
Megan se secó las lágrimas.
—Que si ambos bebés nacían cerca, él arreglaría todo.
—¿Qué significa “todo”?
—No lo sabía. Pensé que hablaba de reconocer a nuestra hija después de resolver el divorcio.
Claire soltó una risa sin alegría.
—¿Divorcio?
Megan levantó la mirada.
—Me dijo que ustedes llevaban separados emocionalmente más de un año. Que seguían juntos solo por Noah y por la empresa.
Claire se quedó callada.
La mentira era casi clásica.
Eso no la hacía menos devastadora.
—Nunca estuvimos separados.
Megan cerró los ojos.
—Lo sé ahora.
Claire respiró hondo.
—¿Sabías algo del intercambio?
—No.
Rebecca preguntó:
—¿Viste a Marcus esta noche?
Megan se tensó.
—Sí.
—¿Dónde?
—Entró en mi habitación poco después del parto. Dijo que Ethan no podía venir y que necesitaba llevarse a la bebé para una revisión porque había un “problema con el registro”.
Claire sintió frío.
—¿Se la entregaste?
—Pensé que era familiar. Confié en él.
Megan empezó a llorar con más fuerza.
—Cuando me la devolvieron, estaba muy cansada. No pensé que pudiera ser otro bebé.
Rebecca miró a Claire.
El plan había sido más organizado de lo que parecía.
Ethan necesitaba que el bebé registrado como suyo fuera genéticamente compatible con él para proteger la cláusula sucesoria.
La hija de Megan sí lo era.
La hija de Claire quizá no.
Eso significaba que Ethan creía que Claire le había sido infiel.
Pero algo no cuadraba.
Claire jamás lo había engañado.
Así que el análisis prenatal debía estar mal.
O la muestra masculina no pertenecía a Ethan.
Rebecca pensó lo mismo.
—Necesitamos repetir la prueba con Ethan bajo cadena de custodia.
La detective ya la había ordenado.
El resultado llegó esa tarde.
Compatibilidad biológica entre Ethan y la hija de Claire:
99,99 %.
Claire se quedó mirando la hoja.
Su bebé sí era hija de Ethan.
Entonces el análisis prenatal era falso.
No un error.
Falso.
Ethan había cambiado a su propia hija por otra hija también suya.
Dos niñas biológicamente suyas.
Pero solo una podía ser presentada como “descendiente matrimonial legítima” bajo ciertas cláusulas.
Y quizá eso era lo que importaba.
Claire volvió a la sala de entrevistas con Bennett.
Ethan había perdido mucha de su seguridad.
La detective dejó ambos resultados delante de él.
—Su hija con Claire es biológicamente suya.
Ethan no respondió.
—Lo sabía antes del intercambio, ¿verdad?
Silencio.
—Porque si no, el plan no tiene sentido.
Ethan apretó los dientes.
—Mi padre modificó el testamento antes de morir.
Claire escuchaba desde la puerta esta vez.
No pidió permiso.
Entró.
—Mírame y dilo.
Ethan levantó la cabeza.
Claire se colocó frente a él.
—¿Sabías que mi hija era tuya?
Él tardó demasiado.
—Sí.
Claire sintió que el aire se iba.
—Entonces ¿por qué la cambiaste?
Ethan cerró los ojos.
—Porque no era la hija que necesitaba.
Claire lo abofeteó.
El golpe resonó seco.
Bennett no intervino de inmediato.
Claire temblaba de rabia.
—¿Qué significa eso?
Ethan se llevó una mano al rostro.
Y por fin habló.
—Mi padre no dejó el bloque de acciones al primer hijo biológico.
Claire frunció el ceño.
—¿Entonces?
—Lo dejó al primer descendiente que tuviera una condición genética específica.
Rebecca se quedó inmóvil.
Claire sintió un escalofrío.
—¿Qué condición?
Ethan levantó la mirada.
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—Una mutación hereditaria vinculada a mi madre.
Y una de las dos niñas la tenía.
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