Chapter 7 - ELENA BELLINI Y DAVID MILLERHelen pidió volver al club.

No quería decirlo en un banco rodeada de empleados.
Rocco aceptó.
Una hora después estaban en el viejo comedor privado del fundador.
Emily también fue llamada.
Porque lo que Helen iba a contar pertenecía tanto a ella como a Rocco.
—Elena conocía a David —empezó.
Rocco frunció el ceño.
—Claro que lo conocía. Trabajaba aquí.
—No me refiero a eso.
Helen sacó una pequeña caja de documentos que había conservado durante años.
—David acudió a Elena cuando no pudo llegar hasta ti.
Rocco sintió una presión en el pecho.
—¿Por qué ella?
—Porque sabía que ella no confiaba en Victor.
Era cierto.
Elena y Victor nunca se soportaron.
—¿Qué hizo?
—Revisó las pruebas de David. Se convenció de que tenía razón.
Emily estaba completamente atenta.
Helen abrió la caja.
Había copias de transferencias, notas manuscritas y una carta firmada por Elena.
Rocco reconoció la letra de inmediato.
“Rocco, si lees esto, David Miller tenía razón. Victor está desviando dinero y usando a Marks para limpiar documentos. No quiero enfrentarte con tu hermano sin pruebas suficientes, así que voy a ayudar a David a reunirlas.”
Rocco cerró los ojos.
Elena nunca le entregó esa carta.
—¿Por qué no llegó a mí?
Helen bajó la cabeza.
—Porque David murió.
—¿Y después?
—Elena quiso seguir sola.
Emily preguntó:
—¿Mi padre murió por eso?
Helen respiró hondo.
—No puedo probar quién ordenó manipular el coche. Pero Elena estaba convencida de que el accidente no había sido casual.
Rocco sintió frío.
—¿Qué hizo ella?
—Contrató a un investigador. Encontró el pago al taller y vínculos con Victor. Antes de llevarlo al fiscal, enfermó.
Rocco frunció el ceño.
—Tenía cáncer.
Helen lo miró.
—Sí. Eso era real.
Algo de alivio y dolor pasó a la vez.
—Entonces Victor mintió.
—No completamente.
Rocco se tensó.
Helen sacó otro documento.
—Elena dejó instrucciones para que, si moría antes de presentar el caso, yo te entregara todo.
Rocco la miró con incredulidad.
—¿Y no lo hiciste?
Helen empezó a llorar.
—Victor me amenazó.
—¿Con qué?
—Con destruir a mi hijo. Tenía deudas. Había usado información interna. Yo tuve miedo.
Rocco apartó la silla.
La rabia llegó, pero no explotó.
—Catorce años.
—Lo sé.
—Catorce años creyendo que mi esposa no me dejó nada.
Helen asintió.
—Lo siento.
Emily intervino.
—¿Dónde están las pruebas que reunió Elena?
Helen señaló la caja.
—No todas. Las más importantes están en un lugar que solo Rocco puede abrir.
Rocco la miró.
—¿Dónde?
—En la caja personal de Elena, dentro de la bóveda original del club.
Rocco sintió un escalofrío.
La bóveda original llevaba cerrada desde una remodelación.
Solo había dos llaves.
Una la tenía Rocco.
La otra perteneció a Elena.
La llave de Elena nunca apareció después de su muerte.
Helen sacó una cadena de su cuello.
Una llave pequeña colgaba de ella.
Rocco quedó inmóvil.
—Ella me la dio.
Helen empezó a llorar de nuevo.
—Y yo fui demasiado cobarde para devolvértela.
La bóveda estaba en el subsuelo.
Rocco, Emily, Helen y Daniels bajaron juntos.
Usaron ambas llaves.
La puerta metálica se abrió.
Dentro había cajas de documentos antiguos, objetos familiares y un pequeño cofre de madera con las iniciales E.B.
Rocco lo abrió.
Encontró una cinta de audio.
Una carpeta.
Y un sobre dirigido a él.
Primero leyó la carta.
“Rocco, David Miller murió intentando proteger algo que también era tuyo: la honestidad de este club. Si yo no estoy, no permitas que Victor convierta nuestra familia en excusa para encubrirlo. Y si David deja una hija, recuerda que nuestra deuda con ella no es caridad. Es justicia.”
Emily se cubrió la boca.
Rocco tuvo que sentarse.
Elena sabía de Emily.
Años antes de que Lucy naciera.
La cinta contenía una conversación grabada entre Elena y Victor.
La voz de Victor era más joven, pero inconfundible.
—David debió aceptar el dinero y marcharse.
Elena respondía:
—¿Qué le hiciste al coche?
Silencio.
Victor decía:
—No preguntes cosas cuya respuesta puede destruir una familia.—
La grabación no demostraba por sí sola una orden directa.
Pero era devastadora.
Y entonces Daniels abrió la última carpeta.
Dentro había el nombre del mecánico.
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Y una transferencia personal de Victor.
Dos días antes de que el coche de David entrara al taller.